En 1986, el locutor Art Bell creó “Coast to Coast AM” (De costa a costa AM), un programa de radio que no tardó en convertirse en uno de los más escuchados de América del Norte.

el hoyo de mel

Hace 21 años, una llamada telefónica comenzó un mito que llevó a miles de personas a obsesionarse con esa historia. El 21 de febrero de 1997. Mel Waters llamó al programa de radio Coast to Coast AM que conducía Art Bell. Ahí comenzó a hablar de un misterioso agujero en su propiedad que al parecer no tenía fondo.

La llamada de más de 30 minutos muestra a un hombre muy serio, que con lujo de detalle habla de este agujero que intentó medir al atar una libra de peso a hilo para pescar y que después de bajar esa libra por más de 24 kilómetros, aún no encontraba un final. Rápidamente la gente se interesó en el agujero de Mel, cuya locación nunca fue revelada. Mel se limitó a decir que estaba en su propiedad cerca de Ellensburg, Washington.

 

La investigación de Mel

Comenzó a experimentar y hacer mediciones. Según él, el hoyo tenía unos 2,70 m. de diámetro; en su boca había un muro de contención hecho con piedras que se extendía hacia lo profundo hasta unos 4,50 m. y después de eso nada más era visible; tampoco podía asegurar que tan hondo era. Si aparentaba ser artificial, nadie sabía quién podría haberlo hecho. En realidad, según Mel, “nadie recordaba un tiempo en que el pozo no hubiese estado allí”.

el hoyo de mel

Uno de los misterios que preocupaba a Mel era que el agujero no tenia fondo. Probó bajando un hilo de pescar con un caramelo atado al principio de la línea, pensando que cuando llegara al final el agua lo disolviera. Después de llegar a los 500 metros hacia abajo, lo volvió a subir con el caramelo intacto. Así que realizo la misma operación con un plomo de unos 500 gramos y unido a más carretes. Uno pensaría que después de cerca de tres mil metros de línea de pesca colgante, que llamaría a un día. A los 80 metros según su medidor digital aun no alcanzo el final del hoyo.

Sus propias historias pronto se unieron a las de sus vecinos. Para comenzar, contó que tenía perros muy leales que lo seguían a todas partes pero que de ninguna manera querían acercarse al pozo, y ningún animal doméstico quería pasar por allí, llegando a clavar sus patas en la tierra y empujar en dirección contraria con todas sus fuerzas para evitar el lugar.

el hoyo de mel

Que un animal evite una zona no tiene porque ser necesariamente extraño. Puede haber algo explicable que el ser humano no detecte pero que quizás para el perro resulte insoportable. Lo escalofriante, al mejor estilo Stephen King, fue que uno de sus vecinos le juró a Mel que, al morir uno de sus perros, lo arrojó al agujero. Y un tiempo más tarde vio al mismo perro con su collar de siempre, corriendo a lo lejos entre los árboles como si estuviese cazando a otro animal.

 

El gobierno se hace con la zona

Según Mel después de la emisión del programa de radio, el Gobierno le obligó a salir de sus terrenos. El ejército se hizo con la zona. El personal uniformado le amenazó si continuaba hablando del tema le plantarían drogas en su tierra. La excusa que le obligaron a dar fue que un avión se había estrellado en sus terrenos. Mel volvió a realizar otra entrevista tres días después de lo que le sucedió, explicando cuales eran los verdaderos intereses del gobierno. El resultado no se hizo esperar, el gobierno se quedo todos sus terrenos. Según algunas informaciones, Mel recibía del gobierno de EE.UU. 250.000 dólares en su cuenta cada mes y se trasladó a Australia, donde se dedicaba a la investigación y conservación ambiental. Pero antes del 2000, todo cambió.

A pesar de lo fantástico de la historia, muchos lo creyeron y quisieron saber más. Mel siguió llamando al programa de Art Bell, elaborando la teoría, incluso encontraron mapas de la zona con un extraño cuadro blanco que cubría la zona en Mel mencionaba, creando una teoría de conspiración gubernamental. Fue en 2005, cuando Google Earth llegó al mercado, que muchos usaron las imágenes satelitales para buscar el misterioso agujero, pero todas las pistas que encontraban resultaban ser irregularidades o estanques sin nada en especial.

 

Últimas noticias

el hoyo de mel

En diciembre de 2002 Mel Waters hizo su última aparición en Coast to Coast AM para poner al conductor y a los oyentes al día respecto a su historia.

Según su relato, alrededor del poblado del agujero habían estado sobrevolando helicópteros, y le informaron que el aro de metal que rodeaba el foso se volvía invisible cuando el observador se alejaba a cierta distancia. Y si hablamos de objetos que desaparecen a la distancia, Mel jura que un fenómeno similar se daba con las misteriosas monedas de diez centavos que desaparecían a la vista si uno se alejaba de ellas a 4,5 metros, y que tampoco aparecían en filmaciones ni podían ser escaneadas digitalmente.

Además, Mel también llegó con novedades respecto al hielo combustible. El hombre que lo había llevado a su cabaña para quemarlo le contó que, en los siguientes meses, en su cabaña el aire se empezó a sentir seco, a menudo él se sentía con mucha sed y su piel se deshidrataba. Entonces puso una pava con agua sobre la estufa, esperando que cuando el agua se evaporase humidificara el ambiente y contrarrestar así la sequedad del lugar provocada por el hielo. Pero dejó de lado esa solución cuando notó que era inútil: el vapor, en vez de dispersarse normalmente, era absorbido por una fuerza que provenía de la estufa; es decir, del mismo hielo.

Pese a estas curiosas señales, siguió usando la estufa y el hielo hasta que un día, al regresar a su casa, descubrió que la estufa había hecho colapsar el piso de madera, hundiéndose unos 30 centímetros. Según Mel, el hombre, a la hora de elegir entre remover el hielo y la estufa pensando en su seguridad y dejarla allí para continuar teniendo calefacción gratuita por el resto de la temporada fría, decidió seguir usando la estufa con el hielo, aunque ahora empotrada en un agujero en el piso.

Al regresar de un viaje una o dos semanas de su partida, de la cabaña sólo quedaban pilas de polvo. Ante semejante panorama se fue a la casa de sus hermanos. Al mes, cuando regresó para revisar las ruinas, descubrió que la estufa era lo único que quedaba en pie en el lugar, aunque hundida a 1,5 metros.

En este punto de la historia Mel recupera protagonismo: dice haber sido contactado por el propietario del lugar para que lo aconseje sobre qué le convenía hacer. Ante la apremiante situación, Waters sugirió contactarse con los oficiales con los que tuvo trato mientras estuvo en Australia, cosa que el vasco hizo, con el cuidado de esconderse cerca de la cabaña para ver qué hacían mientras supuestamente él estaba alejado. Según Mel, el hombre pudo ver cómo un grupo que no supo si definir como militar o científico intentaba recuperar la estufa. Para extraerla inundaron el agujero con agua, depositando el artefacto “en el camión más grande que haya visto”, donde se alejó del lugar.

el hoyo de mel

¿Todo esto parece demasiado? La cosa no termina ahí. Según Mel, los vascos le contaron que el ser que había devuelto al foso, regresó al poblado en varias ocasiones y encontró cómo comunicarse con sus habitantes (a través de los parlantes de viejos pasacassettes, pero cada vez que tratan de grabarlo, sólo quedan en la cinta sonidos pulsantes) y les trasmite mensajes alarmantes.

La criatura les advirtió acerca del uso del hielo que quema, diciéndoles que “éste puede y podría en un futuro destruir la Tierra en poco tiempo” si es usado impropiamente, anticipando que el uso “ambicioso e indisciplinado del hielo” probablemente ocurrirá en este mundo. Pero el ser no es el único que lo ha previsto: hay seres inteligentes en otras dimensiones que también han anticipado que la raza humana se autodestruirá mediante guerras nucleares, y que sus mundos están en tan mal estado que aún con radiación serían capaces de habitar y usar el hielo en este planeta. Según la criatura, cada vez que el hielo que no se quema es descubierto, es mal utilizado.

Mel contó que no volvió a tener noticias de su ex mujer, de quien se divorció y alegó no saber quién o qué se está ocupando de su antigua propiedad. Sin embargo, declaró abrigar la sospecha de que “alguien lo observa”, por ejemplo porque gente con la que él quería hablar termina encontrándolo pese a que “no soy fácil de ubicar”. Así, temeroso de su seguridad y con el deseo de que nadie pueda rastrear el agujero, Mel se despidió informando que esta iba a ser su última comunicación.

Desde entonces nadie más volvió a saber nada de él.

 

La corroboración imposible

Probablemente el detalle que hizo que esta historia perdurara tanto tiempo y sea una de las más famosas de Coast to Coast AM es el detalle de la supuesta imagen censurada de TerraServer.

Los más conspiranoicos se emocionaron con esta señal y muchos trataron de desentrañar el misterio. En realidad, en este punto el relato de Mel Waters, por más increíble que fuese, no había alcanzado las cumbres de la inverosimilitud a la que llegó en futuras emisiones y más de uno quiso saber qué tanto de verdad podría existir detrás todo lo contado por Waters.

el hoyo de mel

En aquella época, anterior a Google Maps y Google Earth, existía TerraServer y con los escasos pero importantes datos que dio Waters muchos oyentes comenzaron a observar la zona, y descubrieron en lo que se supone sería el lugar del hecho, un rectángulo blanco tapando esa zona. Esto sirvió para alimentar la historia y propicio la creación de sitios webs dedicados al misterio del hoyo de Mel, siendo el más importante MelsHole.com, que lamentablemente ya no se encuentra activo. Justamente en esa página se publicó la respuesta de Terraserver sobre el rectangulo blanco.

En febrero de 2002, en nombre de TerraServer, Beth L. Duff comunicó haber recibido varias consultas sobre esa anomalía en el área de Ellensburg (Washington) y que estaban investigando a qué se podía atribuir. De todas maneras, dicha zona podía observarse sin problemas en USGS Earth Explorer. Duff explicó que ellos primero cargaban los datos allí y luego, según un acuerdo con Microsoft (la compañía detrás de TerraSever), se los enviaban para que los publicaran.

La gran diferencia entre los mapas de USGS Earth Explorer y los de TerraServer es que el primero tiene el siguiente fin:

“El USGS es una organización científica que provee información imparcial sobre la salud de nuestros ecosistemas y medio ambiente, los peligros naturales que nos amenazan, los recursos naturales en los que confiamos, los impactos del clima y el uso del terreno, y los sistemas científicos fundamentales que nos ayudan a proveer información puntual, relevante y útil.” (ver aquí)

Por otra parte, el fin de TerraServer es simplemente mostrar mapas al público, no estaba ni está sujeto a la misma rigurosidad que el USGS a la hora de ser actualizada.

Pero una vez aferrado, el misterio es difícil de soltar. Así, en 2005, apenas Google Maps estuvo disponible, los buscadores del hoyo perdido volvieron a la carga. Creyeron haber dado con su cometido en dos oportunidades. En el primer caso, a pesar de haberse trasladado en persona hasta el lugar, uno de los habituales de MelsHole.com descubrió que lo que habían visto era una simple ilusión óptica; en la segunda, en la primavera de 2006, todo un grupo se dirigió hasta lo que pensaron podía ser el agujero prometido. Tenía una cabaña derrumbada cerca, lo que alimentó las ilusiones del grupo. Pero tras la investigación descubrieron que en realidad se trataba de un estanque alimentado por corrientes subterráneas que, al secarse, hizo que los habitantes de la cabaña la abandonaran en busca de un nuevo lugar con una fuente de agua cercana.

En 2009, después de otros intentos, el administrador de MelsHole.com cerró la página. Doce años duro la búsqueda para probar una historia que con cada entrega aumentaba su extrañeza

el hoyo de mel
Red Elk (Alce rojo, cuyo nombre legal es Gerald Osborne)

Si bien otros se sumaron para tratar de aprovecharse de la historia, esta ya había recibido un golpe de gracia y ni los intentos de Red Elk (Alce rojo, cuyo nombre legal es Gerald Osborne), quien dice ser chamán y juró haber visitado el hoyo de Mel, ni la aparición de una mujer canadiense en 2005 que también aseguraba tener un agujero como el de Waters pudieron resucitarla.

Quizás dentro de algunas décadas, quizás antes, alguien pueda contarle a sus nietos que por una primavera fueron exploradores de lo irreal y salieron en pos de un agujero hasta Nevada. Esta historia tendrá algún sentido cuando unos ojos pequeños se abran de par en par y alguien diga:

“¿Nunca te conté de cuando yo era joven y fui a buscar un agujero sin fin?”

 

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